Este presente artículo servirá para reflexionar sobre el consumismo en nuestros tiempos actuales y haré una comparación con la vida de nuestros antepasados para saber cuánto en realidad hemos cambiado y si esto ha sido positivo o negativo en el diario vivir.

Si bien es cierto, hoy en día el consumo es considerado como una actividad cotidiana y normal, el hacerlo nos proporciona la sensación de saciar una necesidad que antes había sido premeditada y que nos podrá proporcionar bienestar futuro. En sí, no es una actividad negativa si se sabe manejar adecuadamente incluso nos puede hacer aumentar nuestro patrimonio siempre y cuando estos bienes no sean perecederos o desechables. Para que el consumo se pueda dar obviamente es necesario que se tenga un objeto que nos facilite el intercambio de manera justa y equitativa, es así que en el pasado los aborígenes se habían visto en la necesidad de utilizar monedas para hacer transferencias de bienes que sean más o menos justas. Se sabe que uno de los primeros objetos utilizados para el intercambio fueron las conchas espondylus, esto con el motivo de liberar las posibilidades limitadas que ofrecía el trueque o el intercambio de productos. Hace poco en las civilizaciones actuales se había decidido utilizar el oro como medio fijo de intercambio de monedas diferentes provenientes de diversos lugares del mundo, para darles un valor establecido y las inversiones internacionales tengan lugar. 

Como mencioné anteriormente los aborígenes intercambiaban productos entre ellos para diversificar su consumo, pero más allá de esto ellos solían hacerlo con la intención de obtener los productos necesarios para su supervivencia, era un sistema productivo muy precario puesto que se vivía con lo que se tenía día a día, libres de toda responsabilidad las personas en ese entonces no trabajaban más que para alimentarse con la ración diaria demandada, eran mucho más sedentarios que nosotros y no poseían grandes riquezas. Con el tiempo esta situación ha ido cambiando y numerosos inventos han hecho que las personas ya no produzcan solamente lo necesario sino que también generen excedentes que les permitirian intercambiar con otros productos, la ambición del ser humano lo llevó ha convertirse en comerciante y propietario de tierras, las cuales fueron trabajadas con mano de obra barata incluso esclava para aumentar su patrimonio. Como es de esperar, esta época tuvo un fin cuando los trabajadores ya no estaban dispuestos a ser explotados y demandaban ser liberados y tener derechos que todo humano debería tener. Surge el Estado como mediador entre trabajadores y empleadores pertenecientes a un pueblo, se crean leyes, se empieza a trabajar 8 horas al día, se comienzan a recaudar impuestos, que como fin el Estado utilizará para mejorar la infraestructura y el transporte, aquellas cosas que favorezcan el desarrollo de una nación( ya nos estamos acercando a nuestros días)

Hoy en día es necesario estar preparado para el trabajo, se necesita un mínimo de conocimientos para ingresar en el mundo laboral, los grandes empresarios exigen calidad. A cambio ellos nos ofrecen un sueldo cada mes que dependerá de las horas que trabajemos y el empleo que desempeñemos. Con este sueldo tendremos que adquirir las cosas esenciales(alimentos, salud, vestimenta, ocio) podría citar otras más pero serían  más o menos prioritarias dependiendo el caso. Por experiencia sé que en países en vías de desarrollo el sueldo apenas alcanza para cubrir esos cuatro aspectos, por el contrario en países que son potencias las personas gastan mucho más, no sólo en lo básico sino que se dan otros lujos. Es esto culpa nuestra? Es difícil encontrar una respuesta lógica a esta situación porque se habla de igualdad pero en realidad no todos tenemos las mismas oportunidades, una parte de nuestra vida depende de las decisiones que tomemos y otra parte de los límites que tengamos. Gastar mucho o gastar poco es relativo a nuestro poder adquisitivo. En unos países es más barato y se gana bien mientras que en otros sucede una contradicción es caro y se gana poco. Lamentablemente este último caso es una tendencia que se repite en la mayoría de países.

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